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28 de junio de 2011

Ciento ocho.

Fines de Abril de 2011.

-¿No le vas a contar a tu papá?

-Si, tendría que llamarlo, ¿no?

-Si, llamalo. O mandale un mensaje y decile que te llame. Antes que se entere por facebook…

El papá de G. vive en Brasil, y no quedaba otra que contarle por teléfono. No nos vemos muy seguido. Le mando un mensajito pidiéndole que lo llame. Un rato más tarde sonó el teléfono. El papá de G. llamaba desde Houston, donde estaba en un viaje de trabajo. Hablaron un rato de las trivialidades, esas que se dicen en toda conversación telefónica. Cómo estás, cómo está el trabajo, cómo están los nenes, etc, etc… Hasta que llegó el momento de hablar en serio.

-Tengo que contarte algo… -dijo G. buscando las palabras. –Vas a ser abuelo otra vez… M. está embarazada…

Del otro lado un completo silencio por toda respuesta.

-Papá… ¿Estás ahí?

Preguntó G. un rato más tarde, con cara de preocupado.

-Si, si… ¡Qué noticia! Dejame que me recupero y te llamo de nuevo en un rato –dijo emocionado. Y cortó.

G. se quedó atónito.

-Me parece que lo maté… -dijo preocupado.

Por suerte un buen rato más tarde volvió a llamar el papá de G. más tranquilo.

-Hijo, me alegro mucho, la verdad es que me sorprendiste… tardé un rato en recuperarme, pero te felicito, me hace muy feliz la noticia, ya le conté a los chicos, cuando pueda paso a visitarlos. Mandale un beso a M.


Un rato más tarde vino a cenar el Hermano de G. El único que quedaba todavía sin enterarse. Yo estaba trabajando y llegué un buen rato más tarde, pero según me contó G. el diálogo fue algo así:

-Hoy casi lo mato a papá… hablamos por teléfono y le conté que iba a ser abuelo de nuevo, y…

-¿DE QUIÉN? –preguntó Mi Cuñado sorprendido, tratando de entender qué estaba pasando

-Yo, boludo! M. está embarazada.

-Ahhh... ¡Te felicito!

Un ratito más tarde llegué yo y los encontré sentados a la mesa, charlando.

-¿Te puedo abrazar? –preguntó Mi cuñado con cara de emocionado.

-¡Claro!

-Felicitaciones! No lo puedo creer… -dijo mientras me abrazaba.

23 de junio de 2011

Ciento siete.


28 de abril de 2011.

Volvimos caminando despacito, tratando de entender lo que había pasado hace solo unos minutos. Fue todo muy rápido, apenas no dio tiempo de reaccionar.

Era realmente increíble. Ver una personita adentro tuyo, casi totalmente formada, aunque una miniatura. Según el médico medía 23 milímetros. ¡23 Milímetros! Por suerte sólo habíamos visto uno. Respiramos aliviados los dos. Era impresionante escuchar por primera vez los latidos del corazoncito. Era otro corazón, distinto del mío, latiendo dentro de mi cuerpo. ¡Y que rápido latía! Muy difícil de entender. Estaría buenísimo que te den un poco más de los cinco minutos que se toman. Uno necesita tiempo para entender estas cosas. Y además dijo 9 semanas, ¿Cómo puede ser 9 semanas? Si hace justo dos meses de mi última menstruación! ¿Habrá sido antes? No puede ser… sería más… y además me hice un test y dio negativo…

Ese mismo día habíamos invitado a cenar a la madre y la hermana de G. para contarles la noticia. El hermano estaba en Tandil, así que iba a tener que ser otro día. Preparamos la cena (ya ni me acuerdo qué) y esperamos.

Finalmente tocaron el timbre, primero la Hermana, después la Madre.
Nos sentamos a la mesa y G. hablaba de cualquier cosa, como si nada. Era su familia, así que yo mantuve mi bocota cerrada. Era él el que tenía que decidir cómo y cuándo decirles. Estaban hablando del calor, o del tráfico, ya no recuerdo bien, y G. soltó algo así…

-Si, hoy estaba complicado… a la tarde fuimos a hacer una ecografía con M. que está embarazada… y cuando volvíamos…

-¿Cómo???? –dijo la Madre, abriendo los ojos como platos.

-Si, fuimos a hacer la primer ecografía. M. está embarazada.

-¡No lo puedo creer! ¡No me contaste nada!!

Decía la madre sin poder reaccionar, mientras mi cuñada me abrazaba con lágrimas en los ojos.

-¡Yo sabía! ¡Yo sabía! –decía- Ya era raro que nos invitaras tan seguido…

Lo que siguió fue una catarata de preguntas.

-¿De cuánto estás? ¿Cómo te sentís? ¿Ya se sabe el sexo? ¿Pensaron los nombres? ¿Dónde lo vas a tener?

La Madre de G. se tragaba las lágrimas. Se le notaba que estaba emocionadísima, pero no lo mostraba. De algún lado vienen esos genes –pensé- hasta que un rato más tarde se fue a fumar a la cocina, mientras soltaba alguna lagrimita, sin que nadie la viera.

16 de junio de 2011

Ciento cinco.

Fin de semana de Pascua.

Mientras terminábamos de preparar todo sonó el timbre. Era mi Hermana La Del Medio.

-Llegué un poco más temprano porque después me tengo que ir a trabajar.

Dijo mientras subíamos. Le serví un café y nos sentamos los tres a la mesa.

-¿Y? ¿No me van a contar que voy a ser tía? –Preguntó.

-No, nada que ver… -Le contestó G. -¿De dónde sacás eso?

-Ufa, yo pensé que tenían noticias, tanto apuro por encontrarnos…

-Es que hace mucho que no nos vemos –mentí- y quería aprovechar el feriado. -¿Vos como andas?
Seguimos hablando un rato hasta que llegó Mi Hermana La Menor. Mi Madre no llegaba y se estaba haciendo tarde. Me empezaba a poner impaciente.

-¿Porqué no la llamás a ver por donde anda?

Le dije a mi Hermana La Menor. La llamó y dijo

-Está buscando dónde estacionar.

Un ratito más tarde suena el timbre. Era Mi Madre. Llegó toda apurada, hablando y hablando y hablando. Tipicamente Mi Madre.

-Hay, di una vuelta enorme, me olvide que le habían cambiado el sentido a esta calle y después no encontraba dónde estacionar, y di otra vuelta, y blablablablablabla… Y les traje huevitos pascua… Qué bueno que nos encontramos todas y blablablabla…

Y así siguió hablando un rato sin parar, mientras Mi Hermana La del Medio me miraba ansiosa porque ya se tenía que ir a trabajar. La interrumpí.

-A ver, las tres…. ¿Qué planes tienen para Diciembre?

-¿Para Diciembre? –Preguntó Mi Madre con cara rara….

-Porque vos vas a ser Abuela –dije señalándola- y ustedes dos van a ser tías.

Mi hermana La Menor se levantó y me vino a abrazar, llorando. Las otras me miraban con cara de no entender nada. Después se levantaron y me abrazaron, mientras decían, todo al mismo tiempo.

-Ay… qué lindo! ¿De cuánto estás? ¿Cuándo te enteraste? ¿Porqué no me contaste antes? ¿Cómo te sentís? ¿Ya pensaron nombres? ¿Ya te hiciste la ecografía? ¿Compro ropita rosa o celeste?

11 de junio de 2011

Ciento tres.


Fin de semana de Pascua.

Fuimos al obstetra, nos dijo que estaba todo bien y ya teníamos las órdenes para los estudios. Pero un jueves feriado no valía la pena llamar para pedir los turnos, no iba a haber nadie para atendernos. Ibamos a tener que esperar hasta el lunes. Mientras tanto empezamos a pensar de si era momento de contarlo, al menos a la familia.

-¿Te parece que aprovechemos el fin de semana largo para contarle a la familia? –pregunté.

-Si, podría ser… Pero mi mamá y mi hermana se van a Tandil a ver a mi hermano y las nenas. Empecemos por tu familia.

-Voy a empezar por mi Padre… con mi Madre no se qué mierda hacer. No hablamos hace un mes, se me va a poner difícil.

-No le des bola, no es momento de ponerse a hablar de lo que pasó, contale y listo…

-Sí, pero no se cómo…

-Ya se te va a ocurrir.

Dijo G., mientras yo le mandaba un mensajito a mi padre a ver si tenía un rato para tomar un café. No nos vemos nunca pero vive a cuatro cuadras de mi casa y de vez en cuando nos juntamos en un bar que está a medio camino. Me contestó un rato más tarde y arreglamos para vernos al día siguiente. Fuimos los dos. Llegamos y mi padre estaba sentado en una de las mesas de afuera, fumando.

-¿Cómo estás? -pregunté, temblando.

-Todo bien, ¿vos?

-Bien, todo tranquilo… ¿Te fuiste a pescar el finde?

Le pregunté pensando para mis adentros cómo encarar el tema. Pero no hay maneras indirectas de decirlo. Iba a tener que hacerlo de una, sin vueltas. Como arrancar una curita…

-Si, estuvo bueno, pescamos un montón…

Dijo e hizo un silencio, como esperando…

-Bueno… ¿Qué planes tenés para Diciembre? ¿Te vas de vacaciones?

-Si, como siempre… -dijo, poniendo cara de no entiendo nada- ¿Porqué?

-Porque los primeros días de Diciembre vas a tener que estar en Buenos Aires… ¡Vas a ser abuelo!!

Ni bien terminé de decirlo las lágrimas empezaron a salir de sus ojos para todos lados, salpicándome. Se levantó y me abrazó sin poder decir una sola palabra. Cuando pudo parar de llorar dijo…

-¿Y así de una me lo decís? ¡Me vas a matar!

-No hay otra manera de decirlo…

Hablamos un rato más, los tres. De embarazos, de mudanzas y de otras cosas por el estilo. Terminamos los cafés, hablamos un rato más y nos fuimos.

-Debería haberle preguntado qué carajo piensa a hacer con su mujer… -Le dije a G. mientras volvíamos.-Pero es demasiado por un día. Mejor lo dejo que asimile esto, y después lo hablo.

2 de junio de 2011

Noventa y nueve.

15 de Abril de 2011.

Cada día que pasa estoy más hinchada. Los corpiños ya no me entran. Revuelvo en mi cajón buscando esos corpiños que nunca uso. Esos que no tienen aros ni push–up y que antes odiaba porque parecía un varón de tan chata que me hacían. Me los pruebo y me van perfecto. Ahora los relleno y son mucho más cómodos que los otros. Menos mal que estaban casi nuevitos en el fondo del cajón. Los pantalones me aprietan. Los que ya me iban ajustados no los tolero. Me aprietan la cintura y eso no me ayuda con las náuseas. Revolviendo el placard encuentro solo uno o dos que me van cómodos. Habrá que lavarlos seguido. ¿Cómo puede ser que ya esté tan hinchada? ¡Si son solo 6 semanas de embarazo, a lo sumo 7! No debería notarse nada todavía! Y a todo esto me acuerdo del test. 37900. Treinta y siete mil novecientos! ¿No es muy alto? Si para dar positivo alcanza con que den más de 5! ¿¿No serán mellizos, no?? Lo hablo con G.

-Amor, por casualidad en tu familia ¿Hay antecedentes de Mellizos?

-¿Mellizos? No que yo sepa... ¿porqué?

-No me hagas caso, sé que son boludeces mías. Pero es que me veo muy hinchada… y el nivel de hormona dio medio alto…

-Hay que ver cuales son los valores normales ¿No lo pusieron ahí?

-No…

-¿Y en tu familia hay mellizos?

-Mi abuela materna tuvo hermanos mellizos. Pero entonces fue mi Bisabuela la que tuvo Mellizos… no creo que salte tres generaciones…

-No sé…

Me pongo a buscar en Google.

Busco: Valores normales de hormona coriónica para semana 6 de embarazo.

Encuentro varias tablas con distintos parámetros. Pero no es claro y todas tienen valores diferentes. Por lo que veo parece ser que los valores estar dentro de lo normal, ¡Pero muy en el borde! No me deja muy tranquila.

Menos mal que mañana vamos al Obstetra…

17 de febrero de 2011

Sesenta y uno.

 Diciembre de 2010

Increíblemente, Mi Madre está feliz con la idea de Ser Abuela. Ya está planificando la vida de su nietito y tengo que andarla frenando porque sino ya me hace la reserva de vacantes para la escuela. El otro día fui a almorzar con ella a su departamento, un departamento hermoso en un piso dieciocho con vista al río, que compró, refaccionó y decoró hace pocos años.

-Estuve pensando… -dijo en medio del almuerzo- que si voy a tener nietitos, voy a querer que me vengan a visitar seguido y que tengan un lugar donde jugar…

-Si…

-Me parece que voy a vender este departamento y comprar un casita, o un PH, para que tengan un patio donde jugar, o una terraza…

-¡Pero mamá! ¡Si a vos te encanta este departamento! Estuviste un año buscando, un año refaccionándolo para que quede como a vos te gusta!

-Si, pero el edificio es una mierda, los vecinos me tienen harta y pago un montón de expensas. Y además, acordate, ahora que voy a ser Abuela me importan los nietitos. Quiero que tengan un patio donde jugar, y tener espacio para poner una piletita, y una parrilla para hacer asados, así vienen seguido…

-Bueno… no es una mala idea, la verdad.

-Ya estuve buscando. Ví un par que me gustan, no se si me alcanza… tengo que ver cuánto me dan por este…

-Bueno, tampoco te apures. Tenemos tiempo. Mucho tiempo…

13 de enero de 2011

Cuarenta y seis.


Esta noche voy a cenar a la casa de Mi Madre. En esta semana venía pensando que tenía ganas de hablar con ella. Contarle. Tal vez estaría bueno charlarlo con ella, que me cuente un poco como le fue a ella, cómo hizo, qué le pasó, cómo tomó la decisión. Tal vez sea una idea mía que no le va a gustar la novedad, en el fondo capaz que la pone contenta pensar en nietitos. Y se ve que yo estoy con ganas de contarlo, de compartir la noticia con alguien. Con ella. Me imagino la charla. Lo peor que puede pasar es que me haga dudar. Que se ponga a buscarle los peros o me diga que es una decisión apresurada, que todavía no es momento. Puede pasar, mi vieja tiene sus días y si la agarro en uno malo puede que me amargue el momento. Pero también puede que se ponga muy contenta y se entusiasme, y que su entusiasmo me entusiasme a mí. Habrá que tantear un poco el terreno antes de soltar la noticia, ver cómo viene de ánimos. Ya hace casi seis meses que dejé de tomar las pastillas, tal vez ya sea momento de contarle. Y mejor, aprovecho que G. esta noche no puede venir y lo hablo tranquila, con tiempo. Pero mejor primero le pregunto.

-Mi amor, estaba pensando… ¿Te parece que da para contarle a mi mamá?

-Pero ¡si eras vos la que no quería contar!

-Bueno, pero ahora me dan ganas… ¿a vos que te parece? ¿Es una boludez?

-No… Es tu mamá, si tenés ganas contale, a mi no me molesta.


Ok, le voy a contar. Esta noche le cuento. –Pienso- mientras voy para allá. Y voy pensando la mejor manera de decirlo, me imagino la cena y la charla. Pero en cuando llego a su casa me encuentro con un imprevisto. Está Mi Hermana, la menor. La misma que me viene insistiendo hace un año con que quiere sobrinitos. Mejor hoy no digo nada.

4 de noviembre de 2010

Dieciseis.


-Papá… tenemos que hablar…

-Te escucho…

-No es fácil lo que te quiero decir…

Le dije haciendo un esfuerzo por desanudarme la garganta y tragarme las lágrimas. Odio que me vea llorar.

-Viste que hace un poco más de tres años que mis hermanas y yo no podemos entrar en tu casa…

-mmm… si…

-Bueno, vos sabés que eso no me gusta y ya lo hablamos varias veces. No lo puedo terminar de entender…

-Si, pero…

-Pará… no es de eso de lo que te quiero hablar… Es difícil y no se bien por donde empezar…

Respiré hondo, como para tomar fuerzas y seguí…

-Bueno… vos ya lo conociste a G., viste que estamos bien, y estamos viviendo juntos… y estamos empezando a planificar cosas…

-Si…

-Bueno… ...que entre esas cosas que estamos planificando... estamos pensando en tener hijos. No ya… sino más adelante… pero lo estamos pensando… y a mí me gustaría saber… ...me gustaría saber si puedo contar con vos, si vas a estar…

-Claro que podés contar conmigo, soy tu papá.

-Si, sos mi papá…. Pero las cosas están raras hace un tiempo, y yo no siento que pueda contar con vos de esa manera. Vivimos a cuatro cuadras y nos vemos cada mil años, y nunca tenés tiempo, y no puedo ir a tu casa… y cuando necesito algo no sos la primer persona en la que pienso, entendés? Pasa que no siento que tenga un lugar para vos…

-Pero…

-Pará, no me interrumpas, es importante. Ya hace un tiempo de esto y yo ya no espero que cambie. No para mí. Me gustaría saber como va a ser para Tu Nieto

-No sé, yo nunca pensé en nietos… No sé si quiero ser abuelo…

-mmmm… me parece que no es decisión tuya... ¿No? …Vas a tener que empezar a pensarlo… porque las cosas cambian… Y me preguntaba qué va a querer hacer Tu Mujer… porque como ella no tiene hijos… no se, estaba pensando que tal vez le interese tener alguna relación con mi hijo que va a ser probablemente lo más cercano a un nieto que tenga en su vida, y si es así decile que lo piense rápido, porque si se va a acordar cuando yo esté con una panza enorme va a ser tarde. No sé si la voy a querer cerca. Así que si tiene algún interés por acercarse el momento es ahora

-Pero si son ustedes las que no se quieren acercar a ella...

-Papá, dejémonos de joder con esa historia. Eso ya fue y las relaciones son siempre en los dos sentidos. No se si te das cuenta pero estoy tratando de acercarme…

-Bueno, dejame que lo piense.

-Pensalo todo lo que quieras. Pero voy a querer una respuesta. Y no para dentro de un año.

26 de octubre de 2010

Doce.

Pero la idea ya estaba plantada en mi cabeza. Y de a poco iban asomando algunos brotes tímidos, y alguna hojita. Empecé por soñar. Me soñaba embarazada, con panza, con un bebé, con las tetas enormes. Y un día empecé a imaginarlo en pleno día. Era como una fantasía o un sueño diurno. Iba caminando por la calle, cruzando la avenida con mi panza redonda, de seis meses, feliz. Y de golpe me la cruzaba a ella. A ella con quien no hablo hace años. Esa que está casada con mi papá, la misma que decidió que no podemos ir más a su casa. Y no pude evitar pensar -¿Esa conchuda también va a ser la abuela de mi hijo? La puta madre, no lo había pensado. Porque claro, si yo tengo un hijo va a tener dos abuelas, Mi Madre, y La Mamá de G., un montón de Tías y un Tío. ¿Y los abuelos? El Padre de él vive en Rio de Janeiro y parece que no le importa mucho nada. Y el mío vive a cuatro cuadras de mi casa, pero gracias si lo veo un ratito, una vez al mes en algún bar, como si fuera La Otra. En su casa no soy bienvenida… ¿Va a cambiar algo si tengo un hijo o va a seguir todo igual? Porque ella no tiene hijos, y obviamente nunca va a tener nietos… Lo más cercano a un nieto que puede llegar a tener va a ser… mi hijo! ¿Yo voy a soportar que se haga la amiga solo para estar cerca de mi hijo? ¿O la voy a querer matar? ¿Mi hijo sí va a poder ir a la casa de su abuelo, pero yo no? ¿Va a cambiar algo o va a seguir todo igual?

Definitivamente voy a tener que sentarme a hablar con Mi Padre…