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20 de enero de 2011

Cuarenta y nueve.

Sábado 09 de Octubre.

-Estás más tetona.

-¿Estás seguro? Debe ser esta remera que es más escotada. No te hagas la cabeza…

-¿No estarás…?

-Pero ¡si dio negativo!

-Bueno, el test se puede equivocar, no?

-No creo… ya me debe estar por venir.

Dicho y hecho. Me indispuse al día siguiente. Me levanté con unos dolores insoportables y un humorcito… Ahora entiendo el porqué de tanto mal humor. ¡Yo ya no quería esto! Y encima no hay Ibuprofeno que alcance… Mierda. Esta vez fueron casi 32 días. ¡Voy a tener que repensar los cálculos! ¿Cómo sé cuándo mierda estoy ovulando si no sé cuanto duran mis ciclos?

Soy irregular. La puta madre…

¿Y ahora?

    
         ¿Cómo sé cuando estoy ovulando si soy irregular?

1 de enero de 2011

Cuarenta y uno.


¿Lo hago o no lo hago? Hacerlo es al pedo… pero ¿Me voy a quedar con la duda? Mierda, lo hago y listo. Así que abrí el sobrecito, puse todo donde lo tenía que poner… y salí del baño. No podía soportar la espera ahí, mirándolo fijo para ver qué pasaba. Salí del baño y traté de abstraerme, de pensar en otra cosa, pero no hubo caso. Entró al baño G. Y yo iba y venía por la casa. Iba y venía. Parecía que iba a dejar un surco bajo mis pies. Pero había que esperar.

Pasaron unos minutos y él seguía adentro del baño. Debía estar leyendo el diario con su telefonito como siempre hace, o colgado con el twitter. El silencio que venía desde adentro me ponía cada vez más ansiosa.

Hasta que no aguanté más… me acerqué a la puerta del baño y dije

-¿Y? ¿No me vas a decir nada??

-Ah… Esperá… a ver…

…

-Es una rayita… ¿Qué quiere decir?

-Negativo.

Dije, totalmente frustrada. Y me fui a la cama de mal humor. Si esto seguía así mucho tiempo iban a ser meses largos. Y duros…

30 de diciembre de 2010

Cuarenta.

Cuando llegué a lo de mi hermana para la cena de Roshashaná estaba tan cansada que apenas podía tenerme en pie. Por supuesto que no quise tomar vino y la excusa de que tenía sueño me vino como anillo al dedo. Y ni hablar cuando mi hermana me ofreció una pitada de lo que estaban fumando después de cenar. –No, gracias –dije y pasé de largo. Por las dudas.

-Qué pálida estás!

Dijo mi vieja y me quedé pensando –mierda, pero si estuve todo el domingo al sol ¿Qué me pasa? Y cómo si eso fuera poco, cuando volvíamos para casa, G. me preguntó

-¿Te vas a hacer un test?

-¿Un test? Pero si estoy indispuesta…

-Ah, ¿Te vino?

-Si te lo dije esta mañana…

-Pensé que tal vez estabas con pérdidas…


Mierda, como si me hicieran falta más dudas. ¿Qué hago? ¿Me hago un test o no? En el fondo sabía que era totalmente al pedo… pero ¿Qué podía perder? Había comprado dos… Y me sentía tan rara…

Llegué a casa casi haciéndome pis encima. No había querido hacer en lo de mi hermana porque para los test recomiendan retención de tres horas. Tremenda tarada. Entré corriendo al baño, saqué la cajita del test… y empecé a dudar otra vez.


28 de diciembre de 2010

Treinta y nueve.


Miércoles 8 de Septiembre.

Me levanté temprano y lo primero que hice fue ir al baño. Pero lo que ayer eran manchitas hoy empezaba a tener otro aspecto. Era más intenso y acompañado de esos horribles dolores en la cintura que me torturan cada vez que me viene, al menos el primer día. Fuck. Definitivamente no estaba embarazada. Tomé un Ibuprofeno con el desayuno y empecé el día con ganas de nada y un poco bajoneada. Estaba molesta con mi cuerpo, con esos dolores que ya no quería tener. Y lo peor de todo es que estaba muy desilusionada. Había tratado de evitarlo pero no había funcionado, me estaba haciendo ilusiones que no eran. ¿Y porqué tendría el estómago revuelto? ¿Sería el maldito ácido fólico otra vez? Esas pastillitas de mierda… no hay caso.
Hice un esfuerzo enorme por irme a trabajar, cuando lo único que quería era quedarme en la cama. Encima era un día de esos largos, de reuniones de equipo, cursos, jornadas y pacientes, viajando de acá para allá. Y para peor había que volver y poner buena cara en la cena de Roshashaná.

Estuve todo el día tratando de pensar en otra cosa, pero no fue fácil. Mis ovarios estuvieron todo el día presentes. Molestando y haciéndome doler, como para que no me olvidara. Parecía que el Ibuprofeno no hacía efecto. A media mañana tomé una segunda pastilla, y más tarde otra. Una compañera del equipo me dijo –Qué cara de cansada tenés!- Y yo contesté alguna boludez como –Si, debe ser del viaje…- o alguna tontería por el estilo, pero me quedé pensando. -¿Tendré mala cara?.

Más tarde pasé por el baño entre paciente y paciente para cambiarme la toallita y empecé a pensar que esta vez se sentía distinto. El flujo no tenía la misma consistencia de siempre. -¿No será que…? Putamadre, ya me estoy haciendo la cabeza otra vez! Parece que tengo tantas ganas que no puedo aceptar que no, que este mes no…