Miércoles 8 de Septiembre.
Me levanté temprano y lo primero que hice fue ir al baño. Pero lo que ayer eran manchitas hoy empezaba a tener otro aspecto. Era más intenso y acompañado de esos horribles dolores en la cintura que me torturan cada vez que me viene, al menos el primer día. Fuck. Definitivamente no estaba embarazada. Tomé un Ibuprofeno con el desayuno y empecé el día con ganas de nada y un poco bajoneada. Estaba molesta con mi cuerpo, con esos dolores que ya no quería tener. Y lo peor de todo es que estaba muy desilusionada. Había tratado de evitarlo pero no había funcionado, me estaba haciendo ilusiones que no eran. ¿Y porqué tendría el estómago revuelto? ¿Sería el maldito ácido fólico otra vez? Esas pastillitas de mierda… no hay caso.
Hice un esfuerzo enorme por irme a trabajar, cuando lo único que quería era quedarme en la cama. Encima era un día de esos largos, de reuniones de equipo, cursos, jornadas y pacientes, viajando de acá para allá. Y para peor había que volver y poner buena cara en la cena de Roshashaná.
Estuve todo el día tratando de pensar en otra cosa, pero no fue fácil. Mis ovarios estuvieron todo el día presentes. Molestando y haciéndome doler, como para que no me olvidara. Parecía que el Ibuprofeno no hacía efecto. A media mañana tomé una segunda pastilla, y más tarde otra. Una compañera del equipo me dijo –Qué cara de cansada tenés!- Y yo contesté alguna boludez como –Si, debe ser del viaje…- o alguna tontería por el estilo, pero me quedé pensando. -¿Tendré mala cara?.
Más tarde pasé por el baño entre paciente y paciente para cambiarme la toallita y empecé a pensar que esta vez se sentía distinto. El flujo no tenía la misma consistencia de siempre. -¿No será que…? Putamadre, ya me estoy haciendo la cabeza otra vez! Parece que tengo tantas ganas que no puedo aceptar que no, que este mes no…