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4 de junio de 2011

Cien.


16 de Abril de 2011.

Finalmente llegó el día. Hoy tenemos la primera consulta con el Obstetra. Ya me estaba poniendo ansiosa con tanta espera, lo único que quiero es ver una maldita ecografía y que me digan que está todo bien!

Llegamos a la sala de espera, nos sentamos y esperamos, esperamos y esperamos.

Hay dos parejas más esperando, y una chica que subió en el ascensor con nosotros, sola. –Pobre- pienso. -Qué feo tener que hacer todo eso sola!-.

Finalmente después de esperar un rato largo (menos mal que es feriado) Nos hacen pasar. El Dr. me pide algunos datos (realmente menos de los que hubiera esperado) y hace algunas preguntas.

-¿Fecha de última Menstruación?

-28 de Febrero.

-Entonces estás de…

-7.5 semanas

Se adelanta G. que le tiene más confianza a la aplicación de su Iphone que al médico.

-Amor, dejalo a él que es el que sabe

Le contesto. El Dr. se ríe.

-Según mis cálculos estás de 7.3 semanas. Vamos a revisarte.

Me dice, y me invita a pasar al cuartito donde tiene una camilla. Me toma la presión, me pesa (qué miedito…)

-A ver… pesas 59.900 Kg… ¿Ese es tu peso habitual?

-Si, suelo estar entre 58 y 60… así que es más o menos el de siempre. Menos mal, pensé que iba a ser peor, yo me veo tan hinchada…

-A ver esa panza, acostate que te reviso…

Me recuesto en la camilla y me bajo un poco los pantalones. Me toca la panza, de un lado, del otro y dice…

-Si, acá hay algo… se siente…

Volvemos al escritorio y empieza a hacer recetas.

-Bueno, vamos a hacer un análisis de sangre para ver que esté todo bien, de paso pedimos los de virología para ver como están tus anticuerpos…

-Toxoplasmosis ya tuve, me lo hice el año pasado y me dio positivo.

-Igual por las dudas lo pedimos de nuevo. Y de paso vemos cual es tu grupo sanguíneo. ¿Te acordás cuál es?

-Creo que A +. Pero no estoy segura. ¿Ya se puede hacer una ecografía? –pregunto muerta de la ansiedad.

-Si, la semana que viene ya te la podés hacer. Ahora te hago la receta. ¿Quieren preguntarme algo?

-¿El ácido fólico hasta cuándo lo tengo que seguir tomando?

-Y… lo ideal es hasta el tercer mes…

-Ok. Dr. ¿Puede decirle a él que no pasa nada si hago gimnasia? –pregunto, señalandolo a G.

-Mmmm… no, mejor no hasta que veamos la ecografía. Si está todo bien ya podés…

G. se sonríe. Yo me quiero morir. La puta madre. Ya no puedo ni subir una escalera sin agitarme, ¡necesito hacer algo con mi cuerpo antes de volverme una ballena!!!

3 de mayo de 2011

Ochenta y siete.


Fines de Marzo de 2011.

Tal como se habían dado las cosas ese mes, no tenía muchas esperanzas de estar embarazada. Y la verdad en ese momento tampoco ganas. Había decido comprar una caja de pastillas en cuanto me viniera para empezar a cuidarme, al menos por un par de meses hasta que se estabilizara un poco lo laboral. Solo faltaba que me viniera. Tenía todos los síntomas. Un poco de dolor de cintura, estaba bastante hinchada y las tetas habían empezado a dolerme un poco. La cuenta no era difícil. El mes pasado me había venido el 28, el último día del mes. Si tenía en cuenta que me venía entre 24 y 32 días tenía que ser en cualquier momento. El 24 había pasado y sin novedades. El 25 y el 26 también. Pasó el 28 y el 29 y ya empezaba a preocuparme. Seguía hinchada pero nada. Ni una gotita rosadita. Sin novedades. Sería uno de esos meses de 31 o 32 días –pensé, y no le dí mucha más importancia. Seguí mi vida normal. Por las dudas no compré las pastillas. Estaba esperando que me viniera, no podía empezar a tomarlas antes.
Pero llegó el 30 de Marzo y seguía sin noticias. Si hoy es 30 de Marzo ya pasaron 31 días –pensaba- y en general uno o dos días antes empiezo con algunas manchitas… y todavía nada. No quedaba otra que seguir esperando. El 31 de Marzo me levanté más hinchada que de costumbre. Fui al baño esperando encontrarme con las buenas noticias, pero otra vez… nada. Ni una manchita.
Empezaba a ponerme nerviosa. No puede ser, no puede ser, no puede ser. Debería hacerme un test –pensaba- pero no es un buen momento. Tengo que ir al hospital y después al consultorio. Mejor pongo la cabeza en eso –me decía, haciéndome la tonta. Pero en el fondo no podía dejar de pensar en eso. Estaba preocupada. ¿Podrá ser que justo ahora, cuándo no sé si quiero…?

Esa tarde, cuando G. volvió del trabajo y yo terminé con el consultorio me preguntó:

-¿Y? ¿No te vino, no?

-No…

-¿Vamos a hablar del elefante que hay en la habitación o te vas a seguir haciendo la tonta?

-¿Me tendría que hacer un test, no?

-Y si…

-Si, lo vengo pensando. Pero esta vez no se si quiero que de positivo y no quiero hacérmelo a las apuradas a la mañana y después salir corriendo a trabajar sin darme tiempo a reaccionar si…

-¿Porqué no te lo hacés ahora?

-Tenés razón. Me lo hago ahora.

Dije, mientras sacaba una tirita del cajón de mi mesa de luz y me iba al baño…

5 de abril de 2011

Setenta y cinco.


Veintipico de Febrero de 2011.

La verdad es que lo pasamos muy bien. La convivencia con Mi Madre era más pacífica de lo que esperaba. Tuvimos un par de días feos, con lluvia y un poco de frío, pero fuimos a la playa igual, leimos, dormimos y comimos mucho. También paseamos, caminamos con los piecitos en la arena. Después vinieron un par de días lindos ¡Por suerte! Y vino Mi Hermana la del Medio a quedarse unos días. Y nos divertimos mucho. Cocinamos, tomamos vino, comimos cosas raras y nos metimos mucho al mar. Salvo algún paciente desubicado nada interrumpía la tranquilidad de estar de vacaciones. Realmente lo necesitábamos y daban ganas de no volver nunca más. Estaba todo casi perfecto. Casi. Digo casi porque se iba acercando fin de mes y yo estaba cada vez más hinchada, empezaba a tener algunos dolores ahí abajo y tenía toda la sensación de que me estaba por venir, pero nada. Tres o cuatro días antes de que tuvieramos que volvernos empecé con una manchita rosada y las molestias de siempre. Al día siguiente las manchitas ya eran dos o tres y cada vez que me quería meter al mar lo pensaba un buen rato. Me había puesto un carefree en la malla y meterse al agua con eso era un embole. Y encima el agua estaba fría y tenía miedo que se me cortara y hacer un lío con las fechas. Pero el mar siempre puede más ¿Cómo estar en la playa y no meterse al mar? Era casi un sacrilegio. Así que no me importó nada y me metí igual. ¡Cómo amo el mar! Me pasaría todo el día saltando olas.


-Si todavía no te vino tené cuidado con las olas –decía Mi Madre- tratá de que no te peguen en la panza.

-No exageres, Ma. No me vino pero me está por venir…

-No sabés…

Y al día siguiente eran de nuevo dos o tres manchitas. Pero seguía sin concretarse nada. Puta madre. Yo me moría de ganas de ponerme un tampón y disfrutar de la playa a full. Pero ¿Y si no era? ¿Me haría mal ponerme un tampón? Mejor por las dudas no… Me puse una toallita bajo la malla y me fui a la playa. Esa mañana no me metí al mar. El malestar que sentía ya era bastante incómodo y encima salir del mar con la toallita ensopada era demasiado. Al mediodía nos fuimos con G. al departamento a preparar algo para almorzar.

-Me voy a hacer un test así me quedo tranquila y veo si me puedo poner un tampón y olvidarme.

Le dije y me fui al baño con el sobrecito del test y un vaso descartable para juntar el pis.

10 de marzo de 2011

Sesenta y cinco.

Febrero de 2011

Volví a meterme en internet a buscar precios. Tenía que haber algo más barato, justo en este momento que estamos sin un peso, y tratando de juntar las moneditas para poder irnos de vacaciones no podemos pagar una fortuna. Me metí en todas las páginas de venta online para conseguir los mejores precios. No tenía mucho tiempo, Mi última menstruación había sido el 31 de Enero, así que tenía que empezar a hacerme los tests la semana siguiente para no perder un mes más. Buscando y buscando encontré una buena oferta:

18 test de ovulación + 3 test de embarazo = $ 78*

Por casi lo mismo que el Evaplan, eso tenía que alcanzarme para al menos dos o tres meses. Ojalá que no necesitara tantos… pero la verdad es que ya venía medio desilusionada. Los encargué y me los entregaron a fines de esa misma semana. Seguía con algunas dudas de cómo hacerlos y cómo interpretar los resultados, así que levanté el teléfono y pedí un turno para La Ginecóloga. Ella tendría que poder explicarme bien cómo usarlos. Y de paso podía preguntarle si era normal que fuese tan irregular, o si tenía que hacerme algún análisis. Lástima que no tenía turnos para la semana siguiente, me dieron para la otra semana, justo después de mi fecha probable de ovulación. Una pena, pero para algo me iba a servir. Al menos para quedarme más tranquila.

Bueno, ya tenía los tests… ahora había que empezar a hacerlos. Hice mis cuentas. Si la última vez me vino el día 31… entonces el día 10 de mi ciclo tendría que caer el día 9 de Febrero. Eso era… el próximo Miércoles...


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*No quiero hacer publicidad acá, pero si alguna necesita el dato de dónde los compré me avisan y se los paso. En la columna de la derecha está mi mail.

8 de marzo de 2011

Sesenta y cuatro.

Y así pasó el último día del año. Con discusiones y dolor de ovarios. ¡Gracias a la vida por el vino y el Ibuprofeno! Cuando se hicieron las doce G. y yo nos miramos, y brindamos porque eso que tanto deseábamos se diera al fin en este nuevo año.

Pero pasó Enero y empezó Febrero y todo seguía igual. Otra vez dolor de ovarios, otra vez sin novedades. La Maca la tuvimos que dejar porque estábamos los dos (al menos no soy yo la única loca mañosa) con dolor de estómago. Mis ciclos seguían siendo irregulares. Tenía uno o dos de 26 o 27 días, después uno o dos de 31 o 32, y así. Imposible predecir nada. Y otra vez empecé con las malditas dudas. ¿Será que estoy haciendo bien los cálculos? ¿Cómo hago para saber bien cuando ovulo?

-¿Y si probamos con los Test de Ovulación?

Le pregunté un día a G., y me puse a averiguar. Me metí en internet y volví a consultar a Dr. Google.

Leyendo y leyendo me enteré que las pruebas de ovulación caseras son similares a las de embarazo, pero detectan un pico en la hormona luteinizante que se produce de 24 a 48 hs. antes de la ovulación. Aparentemente hay también un nuevo sistema que mide el aumento de la hormona en la saliva con un pequeño microscopio, que puede reutilizarse, a diferencia de las tiras reactivas que son descartables. No es tan caro, pero me parece un poco confuso de leer el resultado, habrá que ver...
Mejor primero probar con las tiritas un par de meses. La duda que me surge ahora es cómo saber cuándo empezar a hacer los test. Según las recomendaciones que voy leyendo, para ciclos de 26 días debería empezar los test el día 10 y repetirlos todos los días hasta que me de positivo. El problema es que para los ciclos de 32 días el positivo puede aparecer recién el día 18, y eso quiere decir que tendría que hacerme las pruebas todos los días durante 8 días. Y por lo que veo no son baratas…
Voy a tener que averiguar primero en la farmacia, para ver los precios…

Al día siguiente fui a la farmacia y pregunté.

-¿Tienen Tests de Ovulación?

-Si, tenemos éstos –dice el farmacéutico, y me muestra los Evaplan.

-Ok, ¿Cuánto salen?

-Salen $75 la cajita, trae 5 tests.

¿75 pesos por 5 tests? Eso viene a ser como… ¡15 pesos cada uno! ¡Carísimo!!! Y encima ni siquiera se si con una cajita me alcanza!


3 de marzo de 2011

Sesenta y tres.


Diciembre pasó volando y llegaron las fiestas. Las dichosas fiestas, una maravillosa fuente de discusiones sin fin. ¿Con tu familia o con la mía? Es un clásico de estas fechas y las complicaciones se suman. Resumiendo, la noche del 24 la pasamos en la casa de una amiga comiendo un rico pescado a la parrilla y metiendonos a la pileta. Solitos los tres. En mi familia no se festeja la navidad y Mi Suegra se fue a visitar al hermano de G. que vive en Tandil con su mujer y sus dos retoños. El lío mayor se armó para año nuevo. Todos los años lo mismo. La familia de él lo pasa en la casa de Los Tíos que tienen casa en un Country (puaj) de Pilar. Son ochocientos mil… y todos tanos. ¿Se imaginan el dolor de cabeza? Pero lo peor de todo no es eso… sino ¿Cómo carajo llegamos a Pilar sin auto? O peor aún ¿Cómo nos volvemos? ¿En un taxi, por la ruta llena de conductores ebrios? ¿Pagando una fortuna por viajar como el orto? Todos los años lo mismo. Él dice que no quiere ir, que en realidad no soporta a nadie y blablabla, pero en el fondo yo se que un poco de ganas le dan. Y si yo le doy un empujoncito vamos. Pero yo no se si tengo tantas ganas… en fin.

-Amor, pensalo. -digo- Si tenés ganas de ir al country vamos…

-No, ni en pedo. Sabés que no me los banco…

No insisto. La verdad es que prefiero pasarlo con mi familia, y más cerquita de casa. Volver de allá es un caos y ni en pedo me quedo a dormir. Todo arreglado, lo pasamos en lo de Mi Madre, con Mis Hermanas.
Pero un día antes de la fecha empiezan los problemas otra vez. Me llama Mi Madre y me pregunta:

-¿Lo hacemos en casa o en lo de Tu Hermana?

-No sé, Ma, como quieran. A mí me da igual.

G. pone cara de culo. Un rato más tarde lo llama su Madre. Le dice que no seamos mala onda, que vayamos al Country, que ellos nos llevan en remisse. Que viene su hermano con la mujer y las nenas. G. le dice que no sabe. Y las discusiones empiezan de nuevo. Claro, mi familia no es como la de él. La verdad es que no le damos gran importancia a las fiestas, ni a la organización. Si fuera por nosotros pedimos unas pizzas y listo, mientras haya vino… Pero él está acostumbrado a otro tipo de festejos. Y por si todo eso fuera poco me levanto el día 31 y me encuentro con la noticia: me vino.

14 de febrero de 2011

Sesenta.

Me pongo a averiguar, vuelvo a leer el post del blog de Parezi y veo que hay un link a la farmacia que vende los comprimidos. ¡Qué boluda! ¿Cómo no lo vi antes? Entro, leo y veo que es una farmacia que está bastante cerca de mi barrio. Llamo y encargo. Es un frasco con 90 comprimidos de 500 mg. Bien, un problema menos. Esa misma tarde lo paso a buscar y al día siguiente empezamos a tomarlos. Tiene el mismo olor nauseabundo, pero los comprimidos se pueden tragar sin sentirle el gusto… ni el olor.

Pero termina Noviembre y empieza Diciembre y las cosas siguen como siempre. Me vuelvo a indisponer. Y encima cada vez que me viene me siento peor. Yo no se si es la desilusión, el bajón o qué, pero todos los síntomas premenstruales que jamás tuve (¡Gracias pastillas anticonceptivas!) aparecen todos juntos. Estoy hinchada como un sapo, me duelen las tetas y tengo un humorcito de aquellos. Ando con ganas de llorar todo el día y me enojo por nada. Y el dolor… ¡El dolor! Se me parte la cintura al medio y no hay ibuprofeno que alcance. Y no tengo ganas de nada. ¿Cómo puede ser? ¡Si hasta hace unos meses me indisponía y casi ni me enteraba! Me dolía un poco un día antes y el primer día, pero nada que no se resolviera con un antiinflamatorio común, y después hacía mi vida normal, como cualquier día. Y ahora parece que se acaba el mundo, no lo puedo creer. Alguna vez escuché a alguna Ginecóloga decir que los síntomas premenstruales podían intensificarse después de los treinta, pero siempre creí que hablaban boludeces. Que esas eran cosas de “Minita”, que a mí no me iban a pasar.

¡Mierda!

¡Me estoy convirtiendo en una Minita quejona!!


20 de enero de 2011

Cuarenta y nueve.

Sábado 09 de Octubre.

-Estás más tetona.

-¿Estás seguro? Debe ser esta remera que es más escotada. No te hagas la cabeza…

-¿No estarás…?

-Pero ¡si dio negativo!

-Bueno, el test se puede equivocar, no?

-No creo… ya me debe estar por venir.

Dicho y hecho. Me indispuse al día siguiente. Me levanté con unos dolores insoportables y un humorcito… Ahora entiendo el porqué de tanto mal humor. ¡Yo ya no quería esto! Y encima no hay Ibuprofeno que alcance… Mierda. Esta vez fueron casi 32 días. ¡Voy a tener que repensar los cálculos! ¿Cómo sé cuándo mierda estoy ovulando si no sé cuanto duran mis ciclos?

Soy irregular. La puta madre…

¿Y ahora?

    
         ¿Cómo sé cuando estoy ovulando si soy irregular?

28 de diciembre de 2010

Treinta y nueve.


Miércoles 8 de Septiembre.

Me levanté temprano y lo primero que hice fue ir al baño. Pero lo que ayer eran manchitas hoy empezaba a tener otro aspecto. Era más intenso y acompañado de esos horribles dolores en la cintura que me torturan cada vez que me viene, al menos el primer día. Fuck. Definitivamente no estaba embarazada. Tomé un Ibuprofeno con el desayuno y empecé el día con ganas de nada y un poco bajoneada. Estaba molesta con mi cuerpo, con esos dolores que ya no quería tener. Y lo peor de todo es que estaba muy desilusionada. Había tratado de evitarlo pero no había funcionado, me estaba haciendo ilusiones que no eran. ¿Y porqué tendría el estómago revuelto? ¿Sería el maldito ácido fólico otra vez? Esas pastillitas de mierda… no hay caso.
Hice un esfuerzo enorme por irme a trabajar, cuando lo único que quería era quedarme en la cama. Encima era un día de esos largos, de reuniones de equipo, cursos, jornadas y pacientes, viajando de acá para allá. Y para peor había que volver y poner buena cara en la cena de Roshashaná.

Estuve todo el día tratando de pensar en otra cosa, pero no fue fácil. Mis ovarios estuvieron todo el día presentes. Molestando y haciéndome doler, como para que no me olvidara. Parecía que el Ibuprofeno no hacía efecto. A media mañana tomé una segunda pastilla, y más tarde otra. Una compañera del equipo me dijo –Qué cara de cansada tenés!- Y yo contesté alguna boludez como –Si, debe ser del viaje…- o alguna tontería por el estilo, pero me quedé pensando. -¿Tendré mala cara?.

Más tarde pasé por el baño entre paciente y paciente para cambiarme la toallita y empecé a pensar que esta vez se sentía distinto. El flujo no tenía la misma consistencia de siempre. -¿No será que…? Putamadre, ya me estoy haciendo la cabeza otra vez! Parece que tengo tantas ganas que no puedo aceptar que no, que este mes no…

25 de diciembre de 2010

Treinta y ocho.

Martes 7 de Septiembre

Una manchita rosada aparece ahí donde no tendría que estar, y después otra, y otra. Mierda. Dos días antes de la fecha en la que lo esperaba. Definitivamente mis ciclos son de 26 días, y no de 28. ¿Porqué siempre tengo que ser diferente? ¿No puedo ser Standard una vez en la vida?? Habrá que repensar los cálculos. ¿Pero y si son pérdidas? Leí por ahí que puede pasar. Tendré que esperar hasta mañana…

Pero qué angustia! Cómo odio esperar. Por las dudas pasé por la farmacia y compré otros dos tests de embarazo más. Y estuve todo el día haciendo cosas de acá para allá. No paré un minuto. No quería tener tiempo ni para pensar.

7 de diciembre de 2010

Treinta.


Julio de 2010

Pero cuando me indispuse ese mes empecé otra vez con las dudas. Si bien había tiempo y yo tenía bien claro que era poco probable quedar embarazada en los primeros intentos, se me metió en la cabeza que tal vez no lo estaba pensando bien. Que podía haber un error en mis cálculos.

Así que volví a consultar al Dr. Google y le pregunté:


Y me encontré con montones y montones de páginas que hablaban del tema y decían cosas diferentes pero parecidas. Tal como yo lo esperaba, la mayoría de las páginas decían que si sos regular (y tus períodos son de 28 días) la ovulación suele ser en el día 14 del ciclo, contando a partir del primer día de la menstruación. En otras páginas decían que el período fértil era del día 9 al 15. Y además contaban varios métodos para detectar la ovulación.

·        El primero y el más fácil era calculando los días. Pero a veces no es tan seguro sobre todo si no sos regular.

¿Yo soy regular? No solía serlo, pero ahora desde que dejé las pastillas todo parece indicar que sí. Voy a tener que empezar a prestarle más atención!

·        Uno de los indicadores para detectar la ovulación son los dolores en la zona baja del vientre.

¿Pero si estás con dolor cómo vas a tener ganas de coger?? Espero que sean unos días antes…

·        Otro de los indicadores es el flujo o Moco Cervical (puaj!). En los días previos a la ovulación la cantidad del flujo aumenta considerablemente, además su textura cambia, se vuelve más gelatinosa.

Hasta ahora no noté mucho la diferencia, y además ¡Qué asquito! ¿Tendré que fijarme todos los días? No sé si me dan ganas…

·        El último de los indicadores es la Temperatura basal. Parece que durante la ovulación la temperatura aumenta entre 0,5º y 1,0ºC. Pero para esto hay que tomarse la temperatura todas las mañanas a la misma hora, ya sea vía bucal o rectal (¡ni loca!) y anotarlas.

¿Todos los días? ¡Es demasiado trabajo! Por ahora creo que me quedo con la de las fechas. Con razón las minas que buscan quedar embarazadas se vuelven tan locas!
La que me espera…

4 de diciembre de 2010

Veintinueve.

Y yo… ¿Cómo se cuando estoy ovulando? Mi sentido común me decía que era a la mitad del ciclo. Algo así como dos semanas después de la menstruación. Pero alcanza con empezar a pensarlo para que empiecen a aparecer las dudas. ¿Desde cuándo se cuenta? ¿Desde el primer día, desde el último? ¿Cuánto dura mi ciclo? ¿Cuánto dura la ovulación? ¿Es un día? ¿Son tres o cuatro? ...

Era muy pronto para tantas preguntas.

En principio decidí guiarme por el sentido común. No es momento de volverme loca con cálculos innecesarios –pensé. Lo más sencillo era esperar dos semanas después del primer día de la menstruación y a partir de ahí un par de días. Hice los cálculos y esta vez le avisé con tiempo

-Amor… mirá que el próximo fin de semana estoy ovulando, así que ponete las pilas, eh?