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21 de noviembre de 2011

Fuckin Facebook.


No se si alguno lo habrá notado pero hace unos días desapareció misteriosamente mi perfil de Facebook. Todavía no lo termino de comprender pero resulta que ahora, el señor caralibro se ha convertido en un paladín de la verdad y los datos fehacientes y ha decidido eliminar arbitrariamente algunos perfiles porque considera que no son "auténticos", dado que no contienen el verdadero nombre y apellido de los usuarios. Increíblemente eliminó solo el perfil que usaba para este blog (y no los otros).

La verdad es que para restablecerlo me piden no solo que ponga mi verdadero nombre y apellido, sino que además envie un scan de mi DNI, cosa que no pienso hacer porque no me interesa que facebook tenga esos datos. La otra opción es crear una Página en facebook. Lo estoy pensando. La verdad es que no se si da con los cuatro gatos locos que leen este blog para ponerme a armar una página, ando con poco tiempo y menos ganas.

Estas cosas me quitan un poquito las ganas de escribir y contar mi historia, pero voy a hacer el esfuerzo por seguir, porque no quiero dejarla inconclusa.

Para los que siguen por ahí, sepan que pueden seguir en contacto conmigo vía mail: soymaniosa@gmail.com o por medio del facebook del blog anterior, que todavía (aunque no se por cuánto tiempo) sigue vivo.

Cualquier cosa me avisan.

Saludos.

M.


20 de septiembre de 2011

Ciento treinta y cinco.



27 de Julio de 2011.

Minutos más tarde empezaron a llegar los comentarios. Alegrías, felicitaciones y opiniones varias. Que al fin un varón, que para cuándo, qué porqué Oliverio, y blablabla. Por un lado me enternecía y me encantaba que su familia y amigos participaran tanto (la mía no tanto, somos pocos y menos facebook-adictos) pero por otro lado mi paciencia es corta y no me gustaba mucho la idea que después de tanta discusión por el nombre todo el mundo sugiriera otros nombres. Ya estaba decidido.

No pude evitarlo. Unas horas más tarde, y para no contestar mensaje por mensaje me senté y escribí una nota.

Para evacuar dudas:
Estudios recientes han confirmado fehacientemente (o tan fehacientemente como es humanamente posible) que el feto alojado dentro de las cavidades subterráneas de quien suscribe pertenecería a la raza humana, más precisamente a la especie Homo Sapiens, en apariencia (al menos biológicamente) de género masculino. Inicialmente se presupone su llegada al mundo el día tercero del último mes del corriente año y responderá al nombre de Oliverio, en honor al maravilloso poeta Oliverio Girondo. Por favor, si no ha leído su libro "Espantapájaros" se solicita hacerlo con suma urgencia, bajo apercibimiento.

Notifíquese, Archívese.

Julio 27, 2011.

Y apreté “Publicar”

Y me reí un rato más.

18 de septiembre de 2011

Ciento treinta y cuatro.



27 de julio de 2011.

Salimos de ahí con la carpetita y el Dvd en la mano y las emociones todas revueltas. Nos sentamos a tomar un café y a tratar de entender lo que nos estaba pasando. Él totalmente embobado con la idea de que finalmente iba a ser un varón. Yo un poco desilusionada con el hecho de que la médica no se hubiera tomado más de cinco o seis minutos para mostrarnos a nuestro bebé. Mientras pedíamos el café abrí la carpetita con los resultados y puse a leer. No decía mucho, puros formulismos médicos. Que tenía dos bracitos y dos piernitas, con todos los deditos, que el peso aproximado era de 460 gramos (¿460 gramos ya??) y que la medida del cráneo, del corazón y los pulmones era normales, que no había ninguna malformación visible… y blablablabla…

-¿Podés creer que no nos dijo cuánto medía?

Comenté mientras íbamos con la bandeja a una mesa.

-¿Y ahí no dice?

-No, no lo encuentro en ningún lado

Contesté mientras daba vuelta hoja por hoja y examinaba con cuidado todas las fotitos. Estaba sorprendida, enojada, frustrada.

-Bueno, ahora si sabemos que es un varón, vamos a tener que avisarle a la familia, no?

-Si, definitivamente no va a ser Agustina…

-¿Y entonces? ¿Qué hacemos con el nombre?

-Si, Oliverio… todavía no me convence… ¿No podemos dejarlo como segundo nombre y ponerle, por ejemplo Juan Oliverio?

-¿Y qué le digan Juan? No, ni en pedo. Yo quiero un nombre con personalidad. Oliverio está bueno. Me gusta más Oliver pero…

-No, ya te dije que nombres en otro idioma no… vamos a vivir acá.

-Ok, Oliverio entonces…

Terminamos el café y nos fuimos. G. se llevó el Dvd para cargarlo en la compu y subirlo a Facebook. Yo me fui para casa. Tenía un par de cosas que hacer antes de que llegara el primer paciente, entre ellas cancelar el turno del otro Obstetra. Estaba decidido. Ya no quería ir más.

Un rato más tarde me llama G.

-¿Podés creer que estoy subiendo la ecografía y los primeros 30 segundos del video son de publicidad del lugar donde la hicimos?

-No te lo puedo creer. Qué hijos de puta. No solo te cobran el DVD sino que además le ponen publicidad? ¡Es una vergüenza!! ¿Y no se puede cortar esa parte?

-Si, es lo que estoy intentando. Pero voy a demorar un rato…

Unos minutos más tarde, veo su estado de Facebook:

Lo prometido es deuda, tras 35 años…

Y abajo una foto de la ecografía, donde se veía al bebé de abajo, las piernitas y en el medio el pitito, señalado con una flecha roja que indicaba: “Oliverio, Aka: Oliver”.

Y me morí de risa.

12 de julio de 2011

Ciento trece.

26 de Mayo de 2011.

Estaba en el hospital, atendiendo un pacientito, cuando recibo un mensaje de texto. En cuanto puedo lo leo. Era de G.

Voy a subir a Facebook la foto del Test.
¿Estás de acuerdo?

Me quedé muda. No sabía qué contestar. Estabamos por llegar a los tres meses, ya le habíamos contado a la familia más cercana y a los amigos… pero ¿publicarlo en Facebook?… era raro. No lo había pensado del todo… en algún momento lo íbamos a tener que compartir con el resto del mundo. Yo no tengo mucha más familia… hay dos tíos y algunos primos, pero nunca nos vemos ni me interesan. En cambio él tiene montones de tíos y primos por todos lados… y todos están en Facebook! Era inevitable que la noticia iba a despertar una catarata de comentarios… y yo todavía no había dicho nada en ninguno de mis ámbitos de trabajo. Aunque en algún momento lo iba a tener que decir… para qué prolongarlo ¿No? Estaba tentada de decirle que no. Que esperara a la ecografía, que veamos que esté todo bien y después… faltaban solo 4 o 5 días… pero era su familia…

Finalmente le contesté.

Es tu familia.
Hacé lo que quieras.

Terminé mi mañana en el hospital y me fui para casa. Prendí la compu. Temblando, abrí Facebook… y me encontré con esto:


A los que ya lo sabían gracias por guardar el secreto. A quienes se enteran hoy les cuento que estamos muy, muy contentos.
Semana 12 y contando.
 
 
 
 
 
 

Y obviamente montones de comentarios y felicitaciones de todo el mundo. Amigos, familia. Nuevas solicitudes de amistad. Primas y tías de G. de golpe querían ser amigas mías y felicitarme. Comentarios de mi suegra en mi muro. Felicitaciones y más felicitaciones. No es que me molestara, pero ¿estaba preparada para taaaanto? Me quedé helada unos instantes. Borré los comentarios en mi muro (porque todavía no quería que se enteraran todos mis contactos, no al menos por boca de él) Y agradecí las felicitaciones en el muro de él. Leí mil veces la pregunta “¿Ya se sabe qué es?” y me morí de risa. Qué obsesión tiene la gente por saber qué es. ¿Qué es? Es un feto humano, qué va a ser ¿Un extraterrestre? Reprimí mis comentarios mordaces y respondí con toda la cordialidad de la que soy capaz. O al menos lo intenté. Pero cuando un rato más tarde recibí la notificación de Facebook que decía “G. te ha etiquetado en su foto de muro” me enojé. Una cosa es que vos lo publiques y otra es que me lo pongas de prepo en MI muro. NONONONO. Yo voy a decidir cuando lo publico y como. Le dije un par de cositas a G. y me desetiqueté.

Qué fácil era la vida Antes de Facebook.