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11 de junio de 2011

Ciento tres.


Fin de semana de Pascua.

Fuimos al obstetra, nos dijo que estaba todo bien y ya teníamos las órdenes para los estudios. Pero un jueves feriado no valía la pena llamar para pedir los turnos, no iba a haber nadie para atendernos. Ibamos a tener que esperar hasta el lunes. Mientras tanto empezamos a pensar de si era momento de contarlo, al menos a la familia.

-¿Te parece que aprovechemos el fin de semana largo para contarle a la familia? –pregunté.

-Si, podría ser… Pero mi mamá y mi hermana se van a Tandil a ver a mi hermano y las nenas. Empecemos por tu familia.

-Voy a empezar por mi Padre… con mi Madre no se qué mierda hacer. No hablamos hace un mes, se me va a poner difícil.

-No le des bola, no es momento de ponerse a hablar de lo que pasó, contale y listo…

-Sí, pero no se cómo…

-Ya se te va a ocurrir.

Dijo G., mientras yo le mandaba un mensajito a mi padre a ver si tenía un rato para tomar un café. No nos vemos nunca pero vive a cuatro cuadras de mi casa y de vez en cuando nos juntamos en un bar que está a medio camino. Me contestó un rato más tarde y arreglamos para vernos al día siguiente. Fuimos los dos. Llegamos y mi padre estaba sentado en una de las mesas de afuera, fumando.

-¿Cómo estás? -pregunté, temblando.

-Todo bien, ¿vos?

-Bien, todo tranquilo… ¿Te fuiste a pescar el finde?

Le pregunté pensando para mis adentros cómo encarar el tema. Pero no hay maneras indirectas de decirlo. Iba a tener que hacerlo de una, sin vueltas. Como arrancar una curita…

-Si, estuvo bueno, pescamos un montón…

Dijo e hizo un silencio, como esperando…

-Bueno… ¿Qué planes tenés para Diciembre? ¿Te vas de vacaciones?

-Si, como siempre… -dijo, poniendo cara de no entiendo nada- ¿Porqué?

-Porque los primeros días de Diciembre vas a tener que estar en Buenos Aires… ¡Vas a ser abuelo!!

Ni bien terminé de decirlo las lágrimas empezaron a salir de sus ojos para todos lados, salpicándome. Se levantó y me abrazó sin poder decir una sola palabra. Cuando pudo parar de llorar dijo…

-¿Y así de una me lo decís? ¡Me vas a matar!

-No hay otra manera de decirlo…

Hablamos un rato más, los tres. De embarazos, de mudanzas y de otras cosas por el estilo. Terminamos los cafés, hablamos un rato más y nos fuimos.

-Debería haberle preguntado qué carajo piensa a hacer con su mujer… -Le dije a G. mientras volvíamos.-Pero es demasiado por un día. Mejor lo dejo que asimile esto, y después lo hablo.

21 de diciembre de 2010

Treinta y seis.

Viernes.

Volvía de la facultad como todos los viernes al mediodía, me bajé del colectivo y venía caminando tranquilamente, las pocas cuadras que me separan de mi casa. Cuando de repente la veo. Parada del otro lado de la calle esperando para cruzar. Justo enfrente mío. Cuando la miro desvía la mirada bruscamente para el otro lado, con cara de culo y hace como si no me hubiera visto. Era ella, la conchuda, la mujer de Mi Padre. El corazón se me acelera y estoy casi segura que mi cara es imposible de disimular. No te lo puedo creer -¡Qué hija de puta! –pienso- si no me hubieras visto estarías mirando para cualquier lado y con cara de nada. Si estás mirando para el otro lado y con cara de culo es porque me viste. ¡Qué odio!. Que bronca que me da...

El semáforo cambia y cruzamos la calle. Cruzo lo más cerca de ella que puedo –no te la vas a llevar de arriba, conchuda –pienso- quiero que sepas que te vi y me di cuenta que te hiciste la boluda para no saludarme. En un momento estamos casi frente a frente, en el medio de la calle.

-HOOOLAAA!!!!

Digo bien fuerte, casi al lado de su cara. No sea que después parezca que soy yo la que no saluda. Obviamente no contesta. Sigo caminando, indignada, enojada, furiosa.

No podés ser tan forra. ¡¡No podés ser tan forra!!


Cuando G. vuelve del trabajo le cuento la escena.

-¿Podés creer que la muy conchuda ni siquiera me respondió el saludo? El día que yo tenga un hijo espero que ni se le ocurra ponerle un dedo encima porque se lo corto! ¡Te lo aviso!

4 de noviembre de 2010

Dieciseis.


-Papá… tenemos que hablar…

-Te escucho…

-No es fácil lo que te quiero decir…

Le dije haciendo un esfuerzo por desanudarme la garganta y tragarme las lágrimas. Odio que me vea llorar.

-Viste que hace un poco más de tres años que mis hermanas y yo no podemos entrar en tu casa…

-mmm… si…

-Bueno, vos sabés que eso no me gusta y ya lo hablamos varias veces. No lo puedo terminar de entender…

-Si, pero…

-Pará… no es de eso de lo que te quiero hablar… Es difícil y no se bien por donde empezar…

Respiré hondo, como para tomar fuerzas y seguí…

-Bueno… vos ya lo conociste a G., viste que estamos bien, y estamos viviendo juntos… y estamos empezando a planificar cosas…

-Si…

-Bueno… ...que entre esas cosas que estamos planificando... estamos pensando en tener hijos. No ya… sino más adelante… pero lo estamos pensando… y a mí me gustaría saber… ...me gustaría saber si puedo contar con vos, si vas a estar…

-Claro que podés contar conmigo, soy tu papá.

-Si, sos mi papá…. Pero las cosas están raras hace un tiempo, y yo no siento que pueda contar con vos de esa manera. Vivimos a cuatro cuadras y nos vemos cada mil años, y nunca tenés tiempo, y no puedo ir a tu casa… y cuando necesito algo no sos la primer persona en la que pienso, entendés? Pasa que no siento que tenga un lugar para vos…

-Pero…

-Pará, no me interrumpas, es importante. Ya hace un tiempo de esto y yo ya no espero que cambie. No para mí. Me gustaría saber como va a ser para Tu Nieto…

-No sé, yo nunca pensé en nietos… No sé si quiero ser abuelo…

-mmmm… me parece que no es decisión tuya... ¿No? …Vas a tener que empezar a pensarlo… porque las cosas cambian… Y me preguntaba qué va a querer hacer Tu Mujer… porque como ella no tiene hijos… no se, estaba pensando que tal vez le interese tener alguna relación con mi hijo que va a ser probablemente lo más cercano a un nieto que tenga en su vida, y si es así decile que lo piense rápido, porque si se va a acordar cuando yo esté con una panza enorme va a ser tarde. No sé si la voy a querer cerca. Así que si tiene algún interés por acercarse el momento es ahora…

-Pero si son ustedes las que no se quieren acercar a ella...

-Papá, dejémonos de joder con esa historia. Eso ya fue y las relaciones son siempre en los dos sentidos. No se si te das cuenta pero estoy tratando de acercarme…

-Bueno, dejame que lo piense.

-Pensalo todo lo que quieras. Pero voy a querer una respuesta. Y no para dentro de un año.