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23 de junio de 2011

Ciento siete.


28 de abril de 2011.

Volvimos caminando despacito, tratando de entender lo que había pasado hace solo unos minutos. Fue todo muy rápido, apenas no dio tiempo de reaccionar.

Era realmente increíble. Ver una personita adentro tuyo, casi totalmente formada, aunque una miniatura. Según el médico medía 23 milímetros. ¡23 Milímetros! Por suerte sólo habíamos visto uno. Respiramos aliviados los dos. Era impresionante escuchar por primera vez los latidos del corazoncito. Era otro corazón, distinto del mío, latiendo dentro de mi cuerpo. ¡Y que rápido latía! Muy difícil de entender. Estaría buenísimo que te den un poco más de los cinco minutos que se toman. Uno necesita tiempo para entender estas cosas. Y además dijo 9 semanas, ¿Cómo puede ser 9 semanas? Si hace justo dos meses de mi última menstruación! ¿Habrá sido antes? No puede ser… sería más… y además me hice un test y dio negativo…

Ese mismo día habíamos invitado a cenar a la madre y la hermana de G. para contarles la noticia. El hermano estaba en Tandil, así que iba a tener que ser otro día. Preparamos la cena (ya ni me acuerdo qué) y esperamos.

Finalmente tocaron el timbre, primero la Hermana, después la Madre.
Nos sentamos a la mesa y G. hablaba de cualquier cosa, como si nada. Era su familia, así que yo mantuve mi bocota cerrada. Era él el que tenía que decidir cómo y cuándo decirles. Estaban hablando del calor, o del tráfico, ya no recuerdo bien, y G. soltó algo así…

-Si, hoy estaba complicado… a la tarde fuimos a hacer una ecografía con M. que está embarazada… y cuando volvíamos…

-¿Cómo???? –dijo la Madre, abriendo los ojos como platos.

-Si, fuimos a hacer la primer ecografía. M. está embarazada.

-¡No lo puedo creer! ¡No me contaste nada!!

Decía la madre sin poder reaccionar, mientras mi cuñada me abrazaba con lágrimas en los ojos.

-¡Yo sabía! ¡Yo sabía! –decía- Ya era raro que nos invitaras tan seguido…

Lo que siguió fue una catarata de preguntas.

-¿De cuánto estás? ¿Cómo te sentís? ¿Ya se sabe el sexo? ¿Pensaron los nombres? ¿Dónde lo vas a tener?

La Madre de G. se tragaba las lágrimas. Se le notaba que estaba emocionadísima, pero no lo mostraba. De algún lado vienen esos genes –pensé- hasta que un rato más tarde se fue a fumar a la cocina, mientras soltaba alguna lagrimita, sin que nadie la viera.

31 de mayo de 2011

Noventa y ocho.


14 de Abril de 2011.
Suena el teléfono. Atiendo.

-Hola ¿amor?

-¡Hola! ¿Cómo va?

-Bien. Me acaba de llamar mi Hermana para decirme que viene mi Hermano a Buenos Aires y quieren que cenemos juntos. ¿Te parece que vengan a casa hoy?

-Si, no hay drama… pero… ¿Les vas a contar algo?

-No, dijimos que hasta los tres meses no…

-Mmmm… espero poder aguantarme… sabes que me cuesta ocultar las cosas, se me nota en la cara…

-Bueno, vos poné cara de póker…

-Ok. Lo voy a intentar…

Corto y me pongo a preparar la cena. Algo fácil, no tengo ganas de cocinar. Preparo comida mexicana. Guacamole y unas fajitas pollo. Llega Mi Cuñada. Nos sentamos a la mesa mientras esperamos que llegue Mi cuñado.

-Traje una cerveza –dice Mi Cuñada- ¿Querés?

-No, gracias. Estoy tomando agua.

Le contesto y me mira raro. Siempre tomo una cerveza con ella. No digo nada. Llega Mi Cuñado y mientras intento controlar mis náuseas sirvo la comida. Cenamos. Charlamos. Mi Cuñada cuenta…

-El otro día con las chicas del trabajo fuimos a una bruja…

-¡Qué divertido! ¿Qué te dijo? –le pregunto.

-Habló sobre cuestiones de salud de la familia, me dijo que al amor de mi vida ya lo conocía y que iba a volver con él…

-No, ¡otra vez no!

-Si… y además dijo que para fin de este año ¡¡se agranda la familia!!!

Dice y lo mira a Mi Cuñado… Yo hago silencio y practico mi mejor cara de póker.

-A mí no me mires, yo tengo dos y ya cerramos la fábrica!

Contesta mi cuñado.

-Por acá sin novedades.

Dice G. Yo hago silencio. Seguimos cenando como si nada hubiera pasado…

8 de febrero de 2011

Cincuenta y siete.


- Ya hace casi seis meses que no nos cuidamos con tu hermano.

- ¿En serio??? ¡Yo te lo traje en joda!

- Si, ya se… pero quería que sepas que estamos en eso. Aunque no es tan fácil como parece.

- Si, lo se… mis amigos estuvieron buscando bastante tiempo…

- Por eso… ¡No me vuelvas loca! Ya va a llegar, mientras tanto, paciencia…

- Pero ¡Qué bueno! ¡Voy a tener sobrinitos que vivan cerca! ¿Me vas a dejar cuidarlo?

- Más vale! No le voy a pagar a una baby sitter, para eso están las tías! ¡Y las abuelas! Jajaja

- Ahora cada vez que me invites a cenar a tu casa voy a creer que estás embarazada…

-Dejate de joder… ¡o no te invito más!


La merienda siguió sin más sobresaltos. Llegó Mi Madre, G. y un rato más tarde Mi Suegra. Las presentamos y servimos unas copas de vino mientras levantamos de la mesa los restos de la merienda y empezamos a preparar la cena. Al principio estaban un poco tímidas. ¡Qué raro eso de presentar a La Madre con La Suegra! Nunca me había pasado antes. Tuve noviazgos largos, pero nunca había llegado a esa situación. ¿Se llevarían bien? Eran bastante parecidas en muchas cosas, pero nunca se sabe.

Finalmente se sientan a la mesa y empiezan a hablar. Y hablar, y hablar, y hablar.

¡Y siguen hablando!

Se la pasaron hablando toda la noche como si nadie más estuviera en la mesa con ellas. Ni nos registraban. Parecían dos viejas amigas que se hubieran reencontrado después de años de no verse. Hablaron de todo. De la familia, de los hijos, de los ex, de ropa y perdí la cuenta. Mis hermanas se morían de risa.

- ¡Se ha formado una pareja! -Dijo una.

- Menos mal –dijo la otra- que alguien entretenga a la vieja así descansamos un rato! Jajaja…

-Qué alivio… - pensaba yo.

5 de febrero de 2011

Cincuenta y seis.


Lo pienso dos veces. Pero ya había empezado la frase. Tal vez sea el mejor momento para terminarla.

-El otro día, el día de la madre… le conté que G. y yo no nos estamos cuidando…

-¿En serio? ¿Vamos a ser tías? –Pregunta La Menor.

-Cuando se de… Por ahora nada.

-¡Qué lindo! ¡Sobrinitos!

Dice La Del Medio y me abraza, mientras La Menor da saltitos y aplaude como si fuera una nena.

-Bueno, pero no me vuelvan loca que ya estoy bastante ansiosa, ok? La cosa es que cuando se lo conté a mamá lo primero que dijo fue ¿Y no se van a casar antes?...

-Jajaja… dejala, está re loca últimamente…

-No se de dónde saca esas ideas. ¿Casamiento, yo?

Justo llega Mi Cuñada. Voy a abrir la puerta, la saludo y viene con un regalito en la mano y esa cara de haber hecho una travesura. Abro la bolsita y me encuentro con un par de escarpines. Se caga de risa.

-Jajajaja… ¡Nosotras te íbamos a comprar lo mismo! -dicen Mis Hermanas.

La acompaño al balcón a fumarse un pucho y le digo

-Te voy a contar algo, pero no hagas escándalo…

- …

3 de febrero de 2011

Cincuenta y cinco.

30 de Octubre de 2010.

Hoy es mi cumpleaños número 32. Ya soy oficialmente una “Madre Añosa”… Kaplan y la reputamadre… (¿Porqué será que la mayoría de los insultos hacen referencia a la maternidad y al parto? Perdonen, me fui por las ramas). Volviendo al tema. Es sábado y es mi cumpleaños. Nunca me gustó mucho organizar festejos para mis cumpleaños. Todos los años amenazo. ¡Este año no hago nada! ¡Que se maten todos! Pero después lo empiezo a pensar… Todo el mundo quiere que lo festeje, y un poco yo también, asi que me empiezan a dar ganitas. Y empiezo a planear algo. Pero lo odio. Odio organizar todo. Odio sentir que no va a venir nadie, que vamos a ser tres y va a ser un embole. Me pone re ansiosa. En fin. Organizo una merienda con amigas (el presupuesto no daba para cena) y después una cena con la familia. Todo en la casa de mi vieja que es más grande y luminosa que mi departamento. Se me ocurre invitar a Mi Cuñada a merendar con mis amigas, y a Mi Suegra la invito a cenar, así mi vieja se deja de romper la paciencia con hacer esa maldita reunión. Y de paso tengo una excusa. Mi suegra todavía no sabe nada ¿Con qué pretexto la iba a invitar sino? Empiezo a preparar todo. Café, te, gaseosas. Compro medialunas y un par de budines, panes y fiambres para hacer sanguchitos, hago galletitas de avena caseras, amasamos pizzas para la cena. Todo listo. Todo menos la torta y las velitas. ¿Da soplar las velitas a los 32? Para mí que no, así que me hago la boluda y me “olvido”.
Empiezan a llegar las amigas, entre ellas un par que leen este blog.

-Ojo con lo que dicen que viene mi cuñada que no sabe nada… y en un rato capaz que caen mis hermanas.

Les digo y se cagan de la risa. Siguen llegando y me sorprendo, vinieron casi todas mis amigas, incluso alguna que no veía hace miles de años. Llegan mis hermanas. Las saludo en la cocina mientras vuelvo a llenar una bandeja y escucho que vienen hablando de Mi Madre…

-Qué pesada que está… me está quemando la cabeza...

Dice la del medio.

-¿A vos también? ¿Qué le pasa?

Dice la menor.

-Si, a mi también –digo casi sin pensar- El otro día empezó a romper preguntando si me pienso casar…

-¿Qué? ¿Casarte? ¿Cuándo te preguntó eso?

-Ehhh....El otro día cuando le conté que… -digo, y me doy cuenta que estoy a punto de contar justo lo que no quería contar.