30 de diciembre de 2010

Cuarenta.

Cuando llegué a lo de mi hermana para la cena de Roshashaná estaba tan cansada que apenas podía tenerme en pie. Por supuesto que no quise tomar vino y la excusa de que tenía sueño me vino como anillo al dedo. Y ni hablar cuando mi hermana me ofreció una pitada de lo que estaban fumando después de cenar. –No, gracias –dije y pasé de largo. Por las dudas.

-Qué pálida estás!

Dijo mi vieja y me quedé pensando –mierda, pero si estuve todo el domingo al sol ¿Qué me pasa? Y cómo si eso fuera poco, cuando volvíamos para casa, G. me preguntó

-¿Te vas a hacer un test?

-¿Un test? Pero si estoy indispuesta…

-Ah, ¿Te vino?

-Si te lo dije esta mañana…

-Pensé que tal vez estabas con pérdidas…


Mierda, como si me hicieran falta más dudas. ¿Qué hago? ¿Me hago un test o no? En el fondo sabía que era totalmente al pedo… pero ¿Qué podía perder? Había comprado dos… Y me sentía tan rara…

Llegué a casa casi haciéndome pis encima. No había querido hacer en lo de mi hermana porque para los test recomiendan retención de tres horas. Tremenda tarada. Entré corriendo al baño, saqué la cajita del test… y empecé a dudar otra vez.


28 de diciembre de 2010

Treinta y nueve.


Miércoles 8 de Septiembre.

Me levanté temprano y lo primero que hice fue ir al baño. Pero lo que ayer eran manchitas hoy empezaba a tener otro aspecto. Era más intenso y acompañado de esos horribles dolores en la cintura que me torturan cada vez que me viene, al menos el primer día. Fuck. Definitivamente no estaba embarazada. Tomé un Ibuprofeno con el desayuno y empecé el día con ganas de nada y un poco bajoneada. Estaba molesta con mi cuerpo, con esos dolores que ya no quería tener. Y lo peor de todo es que estaba muy desilusionada. Había tratado de evitarlo pero no había funcionado, me estaba haciendo ilusiones que no eran. ¿Y porqué tendría el estómago revuelto? ¿Sería el maldito ácido fólico otra vez? Esas pastillitas de mierda… no hay caso.
Hice un esfuerzo enorme por irme a trabajar, cuando lo único que quería era quedarme en la cama. Encima era un día de esos largos, de reuniones de equipo, cursos, jornadas y pacientes, viajando de acá para allá. Y para peor había que volver y poner buena cara en la cena de Roshashaná.

Estuve todo el día tratando de pensar en otra cosa, pero no fue fácil. Mis ovarios estuvieron todo el día presentes. Molestando y haciéndome doler, como para que no me olvidara. Parecía que el Ibuprofeno no hacía efecto. A media mañana tomé una segunda pastilla, y más tarde otra. Una compañera del equipo me dijo –Qué cara de cansada tenés!- Y yo contesté alguna boludez como –Si, debe ser del viaje…- o alguna tontería por el estilo, pero me quedé pensando. -¿Tendré mala cara?.

Más tarde pasé por el baño entre paciente y paciente para cambiarme la toallita y empecé a pensar que esta vez se sentía distinto. El flujo no tenía la misma consistencia de siempre. -¿No será que…? Putamadre, ya me estoy haciendo la cabeza otra vez! Parece que tengo tantas ganas que no puedo aceptar que no, que este mes no…

25 de diciembre de 2010

Treinta y ocho.

Martes 7 de Septiembre

Una manchita rosada aparece ahí donde no tendría que estar, y después otra, y otra. Mierda. Dos días antes de la fecha en la que lo esperaba. Definitivamente mis ciclos son de 26 días, y no de 28. ¿Porqué siempre tengo que ser diferente? ¿No puedo ser Standard una vez en la vida?? Habrá que repensar los cálculos. ¿Pero y si son pérdidas? Leí por ahí que puede pasar. Tendré que esperar hasta mañana…

Pero qué angustia! Cómo odio esperar. Por las dudas pasé por la farmacia y compré otros dos tests de embarazo más. Y estuve todo el día haciendo cosas de acá para allá. No paré un minuto. No quería tener tiempo ni para pensar.

23 de diciembre de 2010

Treinta y siete.

Sábado 3 de Septiembre

No pude esperar más. Me desperté mientras él seguía durmiendo y fui al baño. Saqué la cajita del test mientras pensaba -pasaron entre 6 y 9 días... Con la primer orina de la mañana que es más concentrada... capaz que…
Sabía que podía dar negativo y aun así estar embarazada. Que era totalmente al pedo. Pero lo hice igual. El test sale doce pesos –pensé- de última compro otro-. Y lo hice. Hice pis en el plastiquito ese, tratando de no mearme las manos. Lo apoye en el bidet abrí el envase y saqué la tirita del reactivo. Según las instrucciones había que sumergirlo 10 segundos, apoyarla en una superficie seca y esperar 5 minutos. Lo hice y me volví a la cama, solo para no quedarme ahí parada como una idiota mirando una tirita estúpida, esperando que cambie de color. Mi mirada no iba a acelerar el proceso ni hacer ninguna diferencia en el resultado. Lo abracé y traté de relajarme, de no pensar en eso… pero obviamente no lo logré. Un rato más tarde volví al baño para encontrarme con el resultado mas obvio: una rayita. Negativo.

Soy una tarada –pensé- Si yo sabía que no era el momento, que podía dar negativo y aun así...

Metí todo en la cajita de cartón y lo tiré a la basura. Volví a la cama un rato más un poco enojada conmigo misma. Odio no poder manejar mi ansiedad.

¿Se puede tomar ansiolíticos en el primer trimestre del embarazo?

21 de diciembre de 2010

Treinta y seis.

Viernes.

Volvía de la facultad como todos los viernes al mediodía, me bajé del colectivo y venía caminando tranquilamente, las pocas cuadras que me separan de mi casa. Cuando de repente la veo. Parada del otro lado de la calle esperando para cruzar. Justo enfrente mío. Cuando la miro desvía la mirada bruscamente para el otro lado, con cara de culo y hace como si no me hubiera visto. Era ella, la conchuda, la mujer de Mi Padre. El corazón se me acelera y estoy casi segura que mi cara es imposible de disimular. No te lo puedo creer -¡Qué hija de puta! –pienso- si no me hubieras visto estarías mirando para cualquier lado y con cara de nada. Si estás mirando para el otro lado y con cara de culo es porque me viste. ¡Qué odio!. Que bronca que me da...

El semáforo cambia y cruzamos la calle. Cruzo lo más cerca de ella que puedo –no te la vas a llevar de arriba, conchuda –pienso- quiero que sepas que te vi y me di cuenta que te hiciste la boluda para no saludarme. En un momento estamos casi frente a frente, en el medio de la calle.

-HOOOLAAA!!!!

Digo bien fuerte, casi al lado de su cara. No sea que después parezca que soy yo la que no saluda. Obviamente no contesta. Sigo caminando, indignada, enojada, furiosa.

No podés ser tan forra. ¡¡No podés ser tan forra!!


Cuando G. vuelve del trabajo le cuento la escena.

-¿Podés creer que la muy conchuda ni siquiera me respondió el saludo? El día que yo tenga un hijo espero que ni se le ocurra ponerle un dedo encima porque se lo corto! ¡Te lo aviso!

18 de diciembre de 2010

Treinta y cinco.

Por las dudas esa tarde fui a la farmacia a comprar un test de embarazo. Pero… ¿Ya era el momento de hacerlo?

Otra vez recurrí a San Google. Busqué

¿Cuándo hacer un test de embarazo?

Y me encontré con esto:

El día en que se debe realizar el test es importantísimo ya que si te anticipas y lo realizas antes del día correcto puedes obtener un “falso negativo”. El día cuándo se puede detectar la cantidad suficiente de hormona hCG en orina es el día 15 después de la posible fecundación del óvulo. Otra opción, si no recuerdas el momento exacto de la fecundación, es esperar a que te venga la regla y si no viene al día siguiente, primer día de retraso menstrual, puedes hacerte el test, aunque hay ginecólogos que recomiendan esperar unos 7 días de retraso de la menstruación para que aumenten los niveles de hCG en orina.
Se recomienda hacer el test con la primera orina de la mañana porque es la que mayor concentración de hormona tiene y no beber mucho líquido antes de realizarse el test para no diluir los niveles de ésta en la orina. *


Ok, todavía no era momento. Habían pasado como máximo 6 días y faltaba más de una semana para mi próxima fecha de menstruación. Tenía que encontrar algo para entretenerme mientras tanto. Para paliar la ansiedad.

No se me ocurrió mejor idea que tejer. Recordé que tenía cuatro ovillos de lana blanca que me habían quedado de cuando le tejí a mi sobrina. Agarré mis revistas de tejido y busqué y busqué... Hasta que lo encontré. Una mantita de bebé. Esa que había querido tejerle a mi sobrina y no me había salido. ¿Me saldría ahora? Tenía nueve meses para practicar... La re puta madre... menos mal que quería pensar en otra cosa...

-------

16 de diciembre de 2010

Treinta y cuatro.

Después de ver varias páginas me encontré con una lista de síntomas que parecía bastante razonable y exhaustiva. A ver…

·        El primer signo que puede servir a las mujeres que suelan tener un ciclo menstrual regular es la falta de menstruación o amenorrea.

Obvio… si tuviera un atraso no estaría buscando esto ¿No?

·        Pechos sensibles o hinchados.

Mmmm… no, creo que no…

·        Dolor en bajo vientre o cierta hinchazón.

Y… eso puede ser…

·        Las náuseas o mareos matutinos, que a pesar del nombre pueden darse en cualquier momento del día. Pueden ir acompañadas de una salivación excesiva y de vómitos. La hormona del embarazo (gonadotropina coriónica humana), el estrógeno y la progesterona son las responsables de estas náuseas que produce el rechazo a ciertos sabores y olores.

Esto si. Es exactamente lo que me está pasando… ¿Será por eso?

·        La tensión arterial disminuye por la vasodilatación debida a las hormonas, lo cual puede conllevar algún mareo.

Y un poco mareada también estoy…

·        El cansancio, la desgana y el sueño.

¿Más que de costumbre? No se… a mi el frio me pega mal…

·        Algunas mujeres empiezan a notar una mayor frecuencia en la micción.

No, no me di cuenta…

·        Los “antojos” pueden empezar a indicarnos que el cuerpo nos pide algún alimento concreto.

Mmm… esto no se. Me pasa seguido y nunca estuve embarazada!

Pero como siempre que uno busca, encuentra justo lo que quiere encontrar. La explicación de mis sensaciones raras estaba ahí. Pero ¿alcanzará con eso? ¿No será que me estoy haciendo la cabeza?

14 de diciembre de 2010

Treinta y tres.


Martes.

 Me levanté otra vez con el estomago revuelto y esa sensación rara. Preparé el desayuno como todas las mañanas. El volvió del baño, se sentó enfrente mío y dijo:

-Me acabo de dar cuenta... Esto de que tenés el estomago revuelto, ¿No será...? 

-jajajaja... ¿Recién te das cuenta? Sos más lento...

-¿Estarás...? Después de este fin de semana, tendrías que... 

-Pará… -lo interrumpí- no seas ansioso...

-Pero ¿Podría ser, no? 

-Si, claro que puede ser. Pero es demasiado pronto para saberlo. Y además acordate que hay solo un 25% de probabilidades...

-Yo digo que estás... –se sonrió satisfecho- Después de lo que me hiciste laburar este fin de semana…!

-¡Pará!!! Estoy tratando de no ponerme ansiosa y así no me ayudas!

Se fue a trabajar y yo que venía tratando de no pensarlo demasiado para no sugestionarme ya no podía pensar en otra cosa. Como tenía un ratito libre antes de salir, me senté frente a la compu, abrí en Google y busqué:

Primeros síntomas del embarazo.

11 de diciembre de 2010

Treinta y dos.


30 de Agosto, Lunes. 


En el desayuno me empecé a sentir rara. Tenía el estómago un poco revuelto y el queso de las tostadas tenía gusto raro. Pero era el mismo queso de todas las mañanas.

-¿El queso está un poco ácido o me parece a mi?- le pregunté -¿Está feo?

-¿A ver? …no, para mí está bien.

-Qué raro. Debo ser yo…

Tomé mi café negro y me fui a trabajar como todos los días. Pero la sensación extraña me acompañó gran parte del día y siguió durante la cena. Con las milanesas no tuve problemas, pero el arroz... Tenía gusto raro... Como medio dulce. Le puse sal pero no había caso, me dio asquito y no lo pude tocar. Igual no tenía mucha hambre.

-Esta vez el arroz me salió asqueroso -dije- no lo puedo comer.

-Para mí está bien- dijo él mientras lo comía con total tranquilidad.

Pero hasta el agua tenía gusto raro. Y eso que si con algo no soy mañosa es con las comidas…

-Debo ser yo. Hoy me sentí rara todo el día, como con el estómago revuelto... 

-¿Te habrá caído mal algo? -preguntó, sin hacerse cargo de nada, o sin darse cuenta.

-Puede ser...- dije. No quería hacerme la cabeza. Era demasiado temprano para saber. Y tal vez fueran solo mis ganas.

9 de diciembre de 2010

Treinta y uno.

Fines de Agosto de 2010

Hicimos nuestros cálculos. Según lo que había averiguado los días que había más chance eran el día 13 y el 14 del ciclo. Justo caían Viernes y Sábado así que nos preparamos para un fin de semana movidito. Y por las dudas empezamos un día antes. Lo hicimos el jueves, el viernes y el sábado. Y después de cada vez me quedé acostada por lo menos treinta minutos, como había dicho la Ginecóloga. El no me dejó levantarme ni para ir al baño, me cuidaba como si estuviera enferma. Quedamos muertos los dos. Ya no estamos para estos trotes.

-Me vas a matar… no puedo más!

Dijo al tercer día, mientras se tiraba en la cama con el último aliento.

-Estamos fuera de forma…

-¡Estamos viejos!

-Viejo estarás vos… Yo me voy a anotar al gimnasio. Esto no puede ser!! … Igual es una vez al mes…

-¿Vos estás segura que así está bien, tres días seguidos? Yo leí en algún lado que era mejor día por medio, para que se recupere un poco…

Qué lindo que sos -pensé- parece que no soy la única loca que se puso a leer sobre el tema.

-No sé… para el mes próximo me vuelvo a fijar…

Por las dudas empecé a tomar al Ácido Fólico otra vez, todos los días media pastillita, a ver si así la toleraba un poco más. Tal vez habíamos tenido suerte y había que prepararse…